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Comentarios viajeros Antártida

 

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11 de febrero, 2011

Hola Juan,

disculpa que haya tardado en ponerme a contestarte pero ahora ya podemos decir que hemos vuelto (llegamos hace 2 días). Ha sido una auténtica experiencia (casi religiosa): podemos decir que hemos navegado por los Mares del Sur porque lo hemos hecho, y eso ya es una impronta para toda la vida. Ha sido extraordinario. Todo. Todo. Los desembarcos, los paisajes (ahora entiendo por qué hay quien dice que es como la luna), el hielo, el viento, el blanco, el silencio, la soledad (a veces), la calma, el infinito, la inmensidad, la belleza, la naturaleza pura. Hemos conocido, y olido, a todos los pingüinos de la Antártida, creo que seríamos capaces de llamar a cada uno por su nombre. Leones marinos, focas, ballenas, cormoranes, petreles, y otros bichos; témpanos imposibles, mares de hielo, bases científicas, nieve y viento, oscuridad, arcoiris, luminosidades de otro planeta, y todo en un barco lindo, lindo, que dicen por tu tierra. Nos hemos quedado prendados del Ushuaia, es un barco como no hay otro navegando por la Antártida (será porque es el nuestro); es el complemento justo a lo que atraviesa, sus curvas y sus rectas (como si fuera una dama), los colores de las cubiertas y la cofa, cómo navega al ritmo de las olas, aunque no sé qué diría si hubieramos tenido fiesta en el Drake; verlo anclado en medio de la bahía rodeado de hielo, agua y nieblas es una obra de arte. La tripulación y los guías sin un solo pero, al contrario (creo que hasta los estamos echando de menos). Hemos fotografiado hasta las gotas de agua de las ventanas. El Drake ha sido un pasillo más que un pasaje, al ir y al volver (si te digo que ahora hasta me hubiera gustado un poco más de baile no te engañaría, pero lo que sí, es que lo hemos cruzado dos veces sin perder la sonrisa). La Isla Decepción es lo más impresionante (quizá por inesperado) que se puede encontrar uno en el mar (lo que para unos es decepción para otros es emoción). Me quedo con cualquiera de los paisajes que hemos atravesado (Bahía Paraiso, Danko, Islas Argentinas, Peterman y la puesta de sol, … ¡yo que sé!). Alguien nos dijo que volver de la Antártida te cambia en algo, que ya no eres el mismo; no sé si será así pero de momento no cabemos en nos, y sí, creo que algo nos ha cambiado, sabes que hay algo enorme más allá de tu despachito, reuniones y mandangas. De cualquier forma sospechas lo dura y cruel, lo inexpresiva y gélida, que debe ser esa misma Antártida si te pones en su camino en mala hora, pero como nosotros nos hemos puesto en buena… (y en esto tiene mucho que ver Taranna), podemos decir que ha sido maravilloso, o mejor diríamos que ha sido fantástico (sic).

Como aperitivo estuvimos en el Hotel Albatros (ahora no sé qué) degustando unas fotografías que honran a la Antártida; enhorabuena, nos pareció (eso ya a la vuelta) que recogen el espíritu de la Antártida y son un hermoso reflejo de lo que nos encontramos.

El rescate fue más de la tripulación que nuestro, no nos enteramos, y además por su causa se cambió la ruta y pasamos por Isla Decepción, lo que no estaba previsto. Así que, bendito rescate. No sé cuándo volveremos, o volveré, pero algún día, seguro.
En fin, te agradecemos tu interés y lo que has tenido que ver en todo esto.

Todavía excitados recibe un abrazo de Vicky y José Ignacio.

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